
Oye, son las 6 con 30 minutos de la mañana y yo aquí,estoy sentado en mi cama,
viendo como el tiempo pasa, y mi mente distorsionada se imagina cosas y colores de
otras galaxias. Encontré gente entretenida en este viaje al centro de la tierra, al origen de la humanidad, al centro del pensamiento y el cuestionamiento de las cosas.
Creo que he avanzado un paso gigante, y no volveré a retroceder, pues una de las cosas que aprendí también fue que no hay que mirar atrás, solo proyectar el futuro para acabar de destruir barreras del estancamiento que prohíben la evolución mental del ser humano, y de toda vida con que compartimos este universo.
Encontré la respuesta a las preguntas, mire de una nueva manera a mis amigos, hermanos, compañeros y conocidos. Despertó en mi un ansia de libertad incontrolada, algo mas allá de los limites concretos, algo que no es tangible ni visible, algo que solo se puede percibir y sentir.
En uno de mis viajes encontré monstruos gigantes y tenebrosos, pero con el pasar del tiempo, y al familiarizarme con mi nueva realidad, generada por mis propias dudas, secretos, rencores, temores, amores, pasiones, etc... Descubrí que tan solo eran larvas que aspiraban un nuevo despertar, una luz que les diera la bienvenida por segunda vez, quizás por tercera, cuarta, quinta ves, no lo sé.
Entendí que es un ciclo como el de rueda de tu bicicleta, quizás, en el cual todos somos uno, y uno es todo.
La unión de la materia, la separación de las ideas, arrojadas al vacío, como si nunca hubiesen estado unidas, nos hace parecer locos, a los que pensamos en estas cosas... Pero... y si así fuese?...
Amarga, amarga mescalina.
Contribución: Max C.
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